Fotos Gabriel Anz Emplazado en la Cordillera de los Andes, en la provincia de Neuquén, este parque nacional abarca una superficie de 378.000 hectáreas.
Creado en 1937 con el objeto de proteger los bosques de araucaria o pehuén y otros representantes de la flora autóctona, así como su fauna y bellezas escénicas naturales entre las que se destaca el Volcán Lanín (3776 metros sobre el nivel del mar).
La pintoresca población de San Marín de los Andes, situada al este el Lago Lacar, es la entrada natural al Parque Nacional Lanín.

En el Parque se concentran comunidades boscosas que, por su composición y características son únicas en el país.
En el área norte, entre los lagos Ñorquinco y Huechulafquen se desarrolla el bosque de pehuén cuya semilla, el piñón, es rica en proteínas e hidratos de carbono.
Por ello constituye parte importante en la dieta de los mapuches, permitiendoles a los descendientes que pueblan actualmente el Parque recolectarlas.

El raulí es otra especie característica que es actualmente aprovechada con criterio de manejo sustentable en el área de Reserva.

Asociado con el coihue o con el raulí, en el norte y en el sur del Parque, el roble pellín ocupa grandes extensiones. En las áreas que tienen un promedio anual de precipitaciones de 1500 mm se desarrolla la Selva Valdiviana.
En ella los ejemplares de coihue superan los 2 m de diámetro y los 40 m de altura. Un denso sotobosque de caña colihue, asociada con arbustos como el michay y el espino negro, caracteriza este
ambiente.

Las comunidades vegetales se intercalan con lagos, lagunas, ríos y arroyos de aguas cristalinas que pertenecen a las once cuencas lacustres distribuidas a lo largo del Parque de norte a sur. Excepto la cuenca del lago Lacar, el resto desagua al Océano Atlántico a través de la cuenca del Río Negro.

Entre la fauna se destaca la presencia de dos especies autóctonas amenazadas, el pudú o ciervo enano y el huillín o nutria, que vive en los ríos y lagos de la región Además se pueden observar coipos, gatos huiñas, zorros y pumas.

Se trata de una delgada franja que sigue el curso de los Andes Australes por su vertiente oriental a lo largo de 2.200 kilómetros.
Se inicia, en el norte del Neuquén bajando hasta el extremo del continente, para reaparecer en Tierra del Fuego e Isla de los Estados.
Fitogeogràficamente denominada PROVINCIA SUBANTARTICA, la caracterizan bosques templados-fríos, con hojas perennes o caducifolias, que cubren densamente las laderas de ciertos valles.
El Parque Nacional Lanín ocupa el sector boreal de ésta franja.
Gracias a su gran variedad climática, de relieve y suelos brinda un escenario sin igual para el desarrollo de casi todas las especies arbóreas del bosque andino.
Así, en el norte encontramos bosques de araucarias puros o mixtos con lenga o ñire.
En las regiones centro y sur, en cambio, predominan los bosques mixtos de raulí, roble pellín y coihue.
El extremo sur Presenta características particulares. Un ambiente de transición donde alternan bosques de ciprés con pastizales.
Este Parque se encuentra al Pie de la cordillera de Los Andes Por tal motivo su flora presenta una variación altitudinal considerable; dada la disminución paulatina de las precipitaciones a medida que nos desplazamos hacia el este. Este fenómeno está determinado por los vientos húmedos provenientes del Océano Pacífico (oeste) que al ascender por el lado chileno, condensan su humedad; y al pasar por el lado argentino la descargan en forma de lluvia o nieve.
A medida que nos desplazamos hacia el este.
Así, desde el oeste, vemos las altas cumbres casi desnudas de vegetación, pasando por el lengal achaparrado, la lenga arbórea, el bosque mixto de cohiue, raulí, roble pellín y ñire, con sotobosque de cañas y arbustos; llegamos al ecotono entre el bosque y la estepa, donde el ciprés, el radal, junto a pastos duros, arbustos y matas achaparradas, se conjugan para dar Iugar a la estepa patagónica.
"La conservación del bosque habla de la sabiduria de un pueblo"
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